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9 de Noviembre del 2005

Nota de Prensa: Abajo la represión sindical a la fábrica gaseosa La Couronne - División Norte

Desde el año 2001, Batay Ouvriye había publicado un documento explicando como “las gaseosas ‘para comelones’ de la fábrica La Couronne son dulces pero trabajar allí ¡es amargo!”. Los obreros de esta fábrica, perteneciendo a Raymond Jaar, denunciaban los siguientes hechos: están muy mal pagados, las condiciones de trabajo son pésimas, la dirección no le hace caso a les reivindicaciones de los trabajadores, los despidos arbitrarios crean una permanente inseguridad en el empleo y son resultados de una represión anti sindical. Terminábamos demostrando como “la bebida ‘para comelones’ es dulce, agradable… pero, hacerla, es ¡el infierno!” (http://tinyurl.com/18r).

Hoy en día, de nuevo, denunciamos las acciones arbitrarias e ilegales cometidas por la dirección de esta fábrica. Esta vez esto pasa en la división norte de la compañía. De hecho, después de haber sufrido muchos problemas y realizado grandes esfuerzos, los obreros y trabajadores de la fábrica de gaseosas “La Couronne” en Cabo Haitiano lograron organizar un sindicato en el mes de agosto del 2005. Luego de haber presentado a la dirección la atestación de reconocimiento legal del Ministerio de Asuntos Sociales y del Trabajo, tuvo lugar, el 1 de septiembre del 2005, una reunión donde los obreros presentaron sus reivindicaciones sobre, entre otros, ajustes salarios y pago de horas extras debidas desde hace ya 8 meces. Ciertos acuerdos se concretizaron entonces sobre varios puntos.

Sin embargo, más de 2 meses han pasado y ninguna medida de resolución ha sido iniciada. No solo la dirección no ha respetado ninguno de los acuerdos conseguidos, sino que, además, el caso del chofer Gérard Petit-Frère prendió aún más la situación. Este último ha sido acusado de manera gratuita por la compañía, sin ninguna prueba, de robo en la caja del camión de distribución de las bebidas, mientras que este camión estaba estacionado adentro de la fábrica y que la dirección es la única en tener la llave de dicha caja. El chofer pasó varios meses encarcelado, dentro de un calabozo y sin juicio. Cuando, finalmente suelto, la dirección rehusó reintegrarlo y pagarlo a pesar de toda la injusticia sufrida.

Este tipo de abuso forzó los trabajadores de la fábrica a gritar: ¡basta! Y empezar, con paros, a concretamente manifestar su desacuerdo frente a la situación que se deteriora día a día. Entonces, la dirección regional de la compañía, particularmente Jerôme Seraphin y Jean Gary Mentor, apuntaron hacia el tesorero del sindicato, Semeran Philomé, y lo despidieron sin ningún aviso. Hoy en día, todos los trabajadores se sientan acorralados por esos abusos brutales que sufren en esta fábrica “La Couronne”. En asamblea general, decidieron parar por completo el trabajo y solicitar la intervención del Ministerio de Asuntos Sociales y del Trabajo. Sin embargo, aunque el director regional de este ministerio, el señor Cadet, logró finalmente reunir ambas partes y declarar abusivos los despidos, no se percató de todos los artículos de ley constantemente violados por la compañía, a pesar de que la mayoría de las reivindicaciones justas de los trabajadores se sitúan a este nivel.

Batay Ouvriye queda movilizado con los trabajadores del sindicato de la fábrica gaseosa “La Couronne”, división Norte, para exigir un cambio significativo en esta compañía donde no se respeta los obreros, tampoco las leyes del país. Todos los puntos de acuerdo tienen que ser cumplidos, el chofer Gérard Petit-Frère debe de ser indemnizado por su ilegal encarcelamiento, el tesorero del sindicato debe ser reintegrado y ambos obtener indemnización por el tiempo que han pasado fuera del trabajo de manera arbitraria.