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Mientras que las autoridades haitianas brillan como siempre por su ausencia frente a las exacciones que sufren nuestros compatriotas en la República Dominicana, son organizaciones progresistas dominicanas quienes, en Estados-Unidos, junto con organizaciones de solidaridad haitianas e internacionales, se movilizan frente a consulados, a la ONU... Es esa coalición que también nos informa sobre el proyecto de Tratado de Libre Comercio para América Central y República Dominicana (CAFTA-DR en inglés) actualmente en proceso de ser ratificado por el congreso americano. Habiendo producido una traducción libre de una de las intervenciones del Grassroots Haiti Solidarity Committee al respecto, se la transmitimos a la prensa y a ciertas listas electrónicas, para el público en general.



CAFTA-DR: ¡UNA SITUACIÓN FATAL PARA LOS TRABAJADORES!

El Tratado de Libre Comercio para América Central (CAFTA en inglés), es un tratado regional en negociación actualmente entre los Estados-Unidos y cinco países de América Central: Guatemala, Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa-Rica. La República Dominicana fue incluida en agosto del 2004.

¿Qué significa “libre” en el título “Libre Comercio”? De ninguna manera que tú o yo obtendremos nada gratuito. Sino que, unicamente, las grandes corporaciones multinacionales tendrán más libertad para investir donde le convenga e importar sin barrera alguna. Obtendrán también el beneficio de privatización de los servicios públicos que acompañara el proceso, como la reducción de todas las “trabas” comerciales; impondrán sus productos fuera de su territorio y beneficiarán de la mano de obra con salarios de miseria de los países dominados... Gracias a estas ventajas que el Tratado de Libre Comercio permitirá a las multinacionales adquirir en esos territorios controlados y por la permanente amenaza de deslocalización que consecuentemente seguirá, los trabajadores, por su parte, se verán tendencialmente forzados a aceptar esta situación de “mano de obra de menor precio” si no querán perder inmediatamente su empleo. Esta lógica, si consiste en una ventaja - declarada – para las burguesías locales, no representará, para los trabajadores, más que garantía de un fatal callejón sin salida, una miseria obligada y una represión permanente. Se nos prometerá trabajo, unicamente a condición de aceptar un salario de miseria - más y más bajo en términos reales - y ... ¡quedarnos callados!

Este proceso, ya iniciado en los Estados-Unidos mismos, donde varias compañias han abandonado al país precisamente en búsqueda de la mano de obra de miseria de los países dominados, ha dejado sin trabajo a miles de obreros. Mientras tanto, en los países dominados, los obreros de las distintas fábricas se ven forzados de establecer entre ellos una dura competencia para poder ofrecer esta mano de obra a menor precio y los pequeños campesinos y pequeños empresarios entran irremediablemente en quiebra.

NAFTA (Tratado de Libre Comercio para América del Norte en inglés), que desde 1993 incluye a los Estados-Unidos, Cánada y México, ya ha dejado sin empleo a 800,000 trabajadores, mientras que las fábricas de México han visto sus salarios reales rebajados del 27 % y que miles de pequeños campesinos han sido desposeidos de su tierra.

“Libre Comercio” significa en claro: ¡“libertad para explotar”!

¿Qué pueden estar ganando allí los trabajadores? ¡Nada! En teoría, nos quieren hacer creer que una competencia más abierta llevará a una reducción de los precios pero, para nosotros, la primera y definitiva reducción de precio sera la de nuestra fuerza de trabajo. Nos veremos forzados de estar siempre rebajándolo, mientras que, debido a su privatización, los servicios nos serán más y más raros, más y más caros. El retroceso del Estado y su quiebra ya consumida, dejarán más vulnerable el medio ambiente ya tan malsano y calamitoso que nos rodea.

Desanimados, acosados por las centrales amarillas pero sobre todo por causa de la represión que acompañará esta nueva medida, los sindicatos combativos perderán muchos de sus miembros si no se disponen de nuevo a pelear. Las multinacionales, ayudadas en eso por las burguesías locales y los gobiernos actuales completamente avasallados, aumentarán sus ganancias al infinito. Tendrán todos los derechos. Los de los trabajadores, cuando existan, se quedarán en el papel. Con esos “Tratados”, la vida de los trabajadores, en esos países ya tan dominados, se volverá un infierno. La de los trabajadores en países industrializados también estarán al borde del colapso. ¡Todos perderemos!

Los propietarios de las fábricas del sudor (‘sweatshops’ en inglés), en Haití como en la República Dominicana, son los exitados gerentes de las transnacionales, ávidos de poder investir en esa mano de obra barata de las zonas francas, donde todo tipo de “ventaja” les estará allí garantizado. Todos son socios en esa explotación sin límite que se practica en la isla entera. Ya las recientes deportaciones de trabajadores haitianos de la República Dominicana hacia Haití, estan utilizadas para reprimir e intimidar al conjunto de los trabajadores de los dos países. La represión de los trabajadores haitianos en la República Dominicana sirve para rebajar aún más el valor de la fuerza de trabajo (el salario) de todos los trabajadores en la República Dominicana, pues obliga a todos los trabajadores a aceptar salarios más bajos. Una vez en Haití, estos desplazados ayudarán en aumentar aún más la masa de los desempleados, aumentando al mismo tiempo la presión sobre los salarios generales allí también. Y, por más brutal y criminal que esté la deportación, más destruidos estarán los desplazados y menos capacidad tendrán entonces para valorizar a cabalidad su fuerza de trabajo. Si este proceso brutal de deportación pisotea los derechos los más fundamentales de los trabajadores y llega a traumatizarlos, beneficia plenamente, por el contrario, a los burgueses de los dos países. Es la razón por la cual los gobiernos actuales a su servicio, en la República Dominicana como en Haití, nunca impedirán realmente esos crímenes, salvo en caso de que sus incidencias lleguen a dañar su imagen internacional.

Durante el encuentro de los jefes de Estado de los países de América (Cuba excluido) los días 12 y 13 de enero del 2004, en Monterey, Aristide, entonces en busca de reconocimiento internacional, firmó un documento acordando ¡18 zonas francas a firmas extranjeras! Un conjunto de ellas se había ya propuesto por la Asociación de Industriales Haitianos a lo largo de la frontera (ver la presentación hecha por esta asociación conciernando la de Ouanaminthe: “Zone Franche Ouanaminthe, Twin Plant Project Haiti and Dominican Republic” Haiti-Adih, june 2002 y el proyecto entero): es la ganga en la cual apuntan hoy en día los promotores del CAFTA-DR, este plan que busca capitalizar sobre la miseria de los trabajadores dominicanos y haitianos.

Como trabajadores, no podemos endosar un plan de supuesto “desarrollo económico” cuyo éxito depende totalmente de nuestra más completa miseria. Sin dejarnos dividir por querellas forjadas y entretenidas por los dirigentes, nosotros trabajadores, haitianos y dominicanos, tenemos que, al contrario, unirnos para, juntos, ¡ defender nuestros derechos y hacerle frente a estos proyectos de los burgueses de la isla !


Junio del 2005

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