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2-1-06

2005: Un año terminándose en represión y terror sobre las masas populares

Durante el fin de año 2005, particularmente en el transcurso de las últimas dos semanas, mientras que los políticos se debatían en un proceso electoral nebuloso y que los imperialistas reforzaban cotidianamente su dominio tanto sobre éste proceso mismo como sobre la vida nacional general, la represión y el terror han continuado con más y más ardor. Desde ya noviembre, este fenómeno había llegado a una cima en Pelé, zona cercana a Site Solèy, donde los militares de la MINUSTAH ametrallaron literalmente la población. Hoy en día, con una intensidad en permanente aumento, este clima de terror se extiende a todo el país, particularmente a Puerto-Príncipe.

Los barrios populares especialmente apuntados son Cité Soleil y Drouillard. Los habitantes que no pueden irse, están allí sometidos a durísima presión, atenazados que están entre, por un lado, las pandillas y, por otro, las fuerzas de ocupación. A la terror que instalan las pandillas, la prensa en general le da una cobertura extrema, buscando de esta manera llegar a sus objetivos políticos. Ciertamente, estos actos de terror deben de ser denunciados pero debemos de desvelar también sus conexiones políticas, conocer sus verdaderos comanditarios y entender su naturaleza en el marco del pudrimiento total hacia el cual se encamina día a día más el país.

Nosotros de Batay Ouvriye, denunciamos estos crímenes en éste preciso contexto; para nosotros, en final: son las masas quienes sufren las consecuencias de este estado de cosas. Por otra parte, las olas de kidnapping se inscriben también en el marco de la putrefacción vigente. Las denunciamos igualmente, como prácticas que empeoran aún más la situación, el carácter extraviado de esta violencia teniendo como consecuencia la multiplicación de estos gangsters, lo cual añade un efecto importante en el clima de terror ya existente. Esto se tiene que denunciar y que recordar, sin embargo, que Lavalas no introdujo allí el fenómeno pandillas. El industrial Mevs había hace tiempo ya puesto en pié a varias de ellas, con fin anti-sindical de reprimir a los obreros de la HASCO (Haitian American Sugar Company) y para tener control de la zona, tratando así de facilitar sus actividades y los diversos “tráficos” teniendo lugar en su puerto. Igualmente el doctor Boulos funcionaba con pandillas, siempre con el objetivo de controlar la zona y beneficiar así de mejores condiciones para sus “experiencias” sobre el pueblo. Nos quieren hacer creer que estas prácticas datan de hoy no más pero, en realidad, sus raíces son muy profundas y lo que hay que entender claramente es que tienen siempre su punto de partida en las clases dominantes, burguesías “tradicionales” o burocráticas lavalas.

A los finales del año 2005, luego de la muerte de un policía y de un militar de la ONU, las fuerzas de ocupación han desarrollado una ofensiva de terror en las zonas de Cité Soleil y Drouillard. La “pacificación” de estos barrios les es difícil pero sus jefes, los imperialistas americanos, les han dado orden de intervenir a pesar de todo. Dentro de esta contradicción, la única manera posible, es por medio del TERROR. De hecho, mientras que los pandilleros festejaban sus navidades, los soldados de la ONU intervinieron brutalmente y ciegamente, lo cual implica necesariamente: sobre la población, sobre las masas populares. De una manera sistemática y varias veces repetida, día tras día, con intensidad variable y acompañados siempre de soplones enmascarados, lo cual reforzaba aún más el terror. El 25 de diciembre, la práctica llegó a su paroxismo. Varias personas fueron heridas, las fuerzas de ocupación habiendo ametrallado las pobres casas de cartón y hasta las iglesias. Hasta los puercos en la calle se quedaban muertos, víctimas de las criminales ráfagas ciegamente disparadas. Algunos proyectiles llegaron a herir gente en el vecino barrio Cité Brisson. Estos actos revelan no solo la impotencia de las fuerzas de ocupación de la ONU para apuntar a blancos específicos sino también el profundo desdén que tienen para la población.

Igualmente reprehensible es la actitud de la prensa frente a estos actos sanguinarios de las fuerzas de ocupación. Guarda silencio. Y si, a veces, sale a flote alguna información, está dicha rápidamente y nunca acompañada de una real denuncia. Eso enseña el funcionamiento de esta prensa frente a la ocupación y como se acomoda de ella. Batay Ouvriye denuncia estos actos de terror con todas sus fuerzas, como denunciamos al mismo tiempo la misma presencia de estas fuerzas de la ONU sobre el territorio nacional. ¡ABAJO EL TERROR CONTRA LAS MASAS POPULARES! ¡ABAJO LA OCUPACIÓN! Dos situaciones que van siempre juntas. Lo repetimos: la única solución queda en la toma en mano por parte de las masas de su propia vida. Su organización en los barrios, con los trabajadores como poste central, sola puede hacerle frente tanto a esas pandillas como combatir las fuerzas de ocupación y su presencia en el país, en base a sus propios intereses. Los trabajadores, aliados al resto del campo del pueblo, son los que realmente pueden llevar tal lucha. No será fácil, ciertamente. El camino puede parecer largo y difícil. Pero es el único.

¡ ABAJO LA REPRESIÓN Y EL TERROR SOBRE LAS MASAS POPULARES PARTICULARMENTE EN SITE SOLÈY Y DWOUYA !

¡ VIVA LA LUCHA DE LAS MASAS POPULARES !

¡ VIVA LA LUCHA DE LOS TRABAJADORES !

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