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CARTA DE BATAY OUVRIYE A LOS PARTICIPANTES DEL ENCUENTRO DE GUATEMALASaludos, A todos les escribo para decirles cuán satisfecho y contento estuve de ver a trabajadores, obreros de toda una región, nosotros que sufrimos concretamente de la explotación, dominación y humillación que sabemos… reunidos y discutiendo. ¡ Discutiendo de cosas obreras ! Con amigos que se proponen ayudar en nuestra batalla para salir de este infierno (por eso nuestro reiterado agradecimiento a los militantes del Centro de Solidaridad por haber dado / construido esa oportunidad), pero, sobre todo, satisfecho y contento de ver a trabajadores, obreros, repito, reunidos y discutiendo ¡ de cosas obreras ! Además, cosas fundamentales, ya que, para mí, la capacidad de los burgueses de mover su capital y, por otro lado, “la industria textil”, son, entre otras, dos de las más importantes características del fenómeno moderno llamado “globalización”: estamos, sin querer, ¡ al centro de la tormenta ! Por eso, insisto en volver a decir (ya que, finalmente, se trata de Nosotros) que nuestra propia lucha, con nuestros propios mecanismos, nuestra propia Organización autónoma hacia y para nuestra Movilización combativa y de masas, es la clave para nuestra verdadera victoria. Digo “verdadera”, porque, como muy bien sabemos (sino, nos daremos cuenta tarde o temprano), sindicato y contrato colectivo no son obligatoriamente sinónimo de mejor vida ni, peor, de real fuerza, aunque, claro está, pueden ser - y ciertamente son - herramientas para más y mejores avances. El texto que se les entregué, “Sobre Sindicato”, trata de estos puntos. Esperamos, los obreros haitianos en Batay Ouvriye, compartir sus comentarios, de cada uno y de todos, para un mejor acercamiento, serio, necesario, en vista de una entendimiento más conciente y mejor pensado. Nuestra lucha y nuestra capacidad de movilización concreta siendo no sólo la clave para el primer paso de la “campaña” planeada, sino también, y sobre todo, para la Aplicación concreta de los logros que pudiéramos alcanzar en beneficio de la satisfacción de nuestras varias reivindicaciones como trabajadores. Los tres amigos de Guatemala, pensadores-militantes de nuestra causa, quienes, con suma gracia, seriedad y entrega se reunieron con nosotros en la noche del segundo día, 5 de noviembre, tocaron todos, con profundidad, la esencia de lo necesario, hoy, históricamente, para nosotros trabajadores, a saber: nuestra imprescindible “movilización” como clave para un sindicalismo verdaderamente “fuerte”, la apertura hacia el “campo amplio del pueblo”, incluyendo a todos los trabajadores, todas las culturas resistentes, todos los desempleados, en fin: el pueblo, (“nuestros amigos, vecinos, amados…”, como dice nuestro texto), las propuestas concretas que en el camino construiremos y traeremos, todo para un (¡ el !) “Salto Cualitativo” (¡ qué justamente dicho !), necesario, obligatorio hoy en día en las condiciones de extrema dominación que vivimos… Para esto, la conciencia política, junto con los distintos puntos de debate allí encontrados, es un nivel de primera importancia. En este sentido, no puedo quedarme parado y no volver a decir que la “Campaña”, como se propuso en nuestra reunión y como tal en fin planeada, no deja el espacio necesario para nuestra propia realidad o, mejor dicho, su pleno desarrollo, como principal enfoque para nosotros exigible. Se incluye, sí, pero poco, de lado, como “forzado”. Como discutida, me pareció más enfocada a realizar “investigaciones” y otras “organizaciones en casas” que basarse en nuestras reivindicaciones, realidades de pueblo y nuestras luchas propias y concretas, en las maquilas como en nuestros hogares y barrios. La característica principal de nuestra fuerza, que es nuestra movilización de masas en terreno de lucha, está así sino excluida por lo menos relegada a un papel segundario, casi simbólico. Es más: esas “investigaciones” se concentran básicamente en conocer a las marcas, sus puntos fuertes, debilidades etc…, aunque, por yo insistir, se incluyó - poco, proporcionalmente - al conocimiento obrero como tal y hacer de él el centro de nuestros pensamientos y acciones. Las “negociaciones” cogen entonces forma de "diálogo social" en vez del debido enfrentamiento, caracteristica en todo de la lucha de la clase obrera. Este enfoque deja claras dos cosas: una es la importancia que tendrá en la "campaña" el quehacer burocrático - que no es y no será nunca el nuestro - , la otra es que, así, la consolidación de nuestras fuerzas como clase, nunca llegará a algo lo bastante amplio, estructurado y compacto como para permitirnos avanzar realmente. Dependeremos siempre de las “tácticas”, pensamientos y, sobre todo, estrategias y mecanismos (prácticas) de los “ayudantes”. La lucha frente a las marcas directamente, sirve. Y, a veces, mucho y, como justamente hacían resaltar nuestros amigos de la noche del día 5, es el resultado concreto del peso de las luchas de la clase obrera estadounidense que se hace allí “sentir”. Nosotros, en Batay Ouvriye, juntos con otros igualmente, podemos atestar de la funcionabilidad e importancia del apoyo de la presión hacia las marcas. Pero, de igual manera, queremos atestar de la desviación que lleva cuando abordada de la manera y con el enfoque principal con el cual se está planeando. De nuestro punto de vista, la historia del movimiento obrero puede considerarse como una larga y laboriosa lucha de la clase obrera precisamente para su auto -determinación. Y, dentro de esta lucha, hay líneas que, concientemente o no, quieren mezclar - y así exigirnos - el éxito de las marcas (su productividad, su grado de competitividad…) con la satisfacción de nuestras reivindicaciones. Bajo este sistema que nos domina, el éxito de las marcas (condición para ellas “quedarse”), quiere concretamente decir más y más y más ganancias para los capitalistas, o sea: más explotación (intensidad de trabajo, horas extras…) más dominación (e humillación) en nuestra contra. Este enfoque contribuirá grandemente a debilitar de hecho nuestras fuerzas. Pues todo conflicto serio que surge entre los patronos (incluyendo marcas) y nosotros, no lo es por “falta de comunicación” o rechazo por una parte de “sentarse a negociar”, sino por el hecho que los intereses de los capitalistas son realmente antagónicos con los nuestros. Y, para resolver siquiera algo en nuestro interés, no sólo faltará el salto cualitativo del cual hablaba Enrique Torres, sino, también y para esto mismo, la acumulación básica y autónoma de nuestras Propias Fuerzas Obreras y aquellas, entonces amplias pero tan estructuradas, de nuestras Fuerzas Populares. Con la resistencia que se está llevando, la industria textil poco a poco tenderá a perder de sus ganancias brutas. La necesidad entonces de re-encontrar su tasa de ganancias obligará a los burgueses de esa precisa rama textil de volver a encontrar nuevas maneras de explotarnos más. Este grado de desarrollo de esa contradicción llegará inevitablemente. Y, cuando estará (si no ha llegado ya) el momento de enfrentamientos más agudos y explosivos, un movimiento obrero débil, basado en la delegación negociadora y dependiendo de prácticas de apoyo, será, claro está, ¡ fatal ! Ojalá que las organizaciones de apoyo y solidaridad se den cuenta de lo crucial del momento histórico que estamos viviendo, lo que nos espera en un futuro tal vez cercano y lo fundamental del punto que traemos, siempre en vista de la resolución real de los intereses de los trabajadores y del pueblo sufriendo entero. En solidaridad, Batay Ouvriye |
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