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MANO DE OBRA BARATA!

SALARIOS!!! - Nudo gordián donde se encaja una lucha decisiva hoy día en Haití.

Como es ampliamente conocido, estas pagas, además de ser nominales y reales, son también proporcionales, representando fundamentalmente una relación. A medida que baja el el salario real del obrero, el beneficio patronal (plusvalía) se encuentra aumentado, intensificando así su poder social y, consecutivamente, disminuyendo proporcionalmente el de los obreros y demás trabajadores. Este fortalecimiento salta a la vista cuando, al transcurso de las luchas, ocurren negociaciones. Igual pasa en cualqiuer relación que suele aparecer entre esas dos clases. Gracias a su poderío crecido, el patronato paga generosamente a los funcionarios estatales, así como pudimos darnos cuenta, por ejemplo, en el transcurso del juicio oponiendo los trabajadores del Hotel Beck a la dirección del mismo. No sólo la revocación ilegal no fue condenada pero, al contrario, fueron los trabajadores quienes, apesar de haber sido ellos la parte querellante, tuvieron que pagar los gastos del juicio, pues habían sido reconocidos culpables! El proprietario, Kurt Beck acompanado de su avogado, había pasado por detrás... Sobornar al gobierno, untar la mano de funcionarios, desviar los obreros concientes, y tantas más combinas... hemos aquí los resultados, entre otros mecanismos de explotación, de la disminución de nuestros salarios reales!

La burguesía, junto con sus asociados (macoutes- duvalieristas, funcionarios "comelones" y capitalistas extranjeros), se aglomera en verdaderos vampiros decididos a acabar una vez por todo con el pueblo haitiano. Por más hambrientos, por más miserables, enfermos, casi muertos... por más mendiguos que acabamos de ser nosotros los obreros, más vigorosos estan, más capaces de afirmar su dominación y llevar a cabo su explotación. Lógicamente, el refrán por ellos todos proclamado es que "la ventaja 'comparativa' de Haíti es su mano de obra barata"! Para esta burgesía, tanto como para el capital extranjero llamado a todo grito por el gobierno a hacerse ganancias inconmensurables, para todos ellos pues, la ventaja especial consiste en nuetros sueldos de hambre... mercancía muy particular, la denominada fuerza de trabajo haitiana, que han llegado a transformar en aquella más barata del mundo, por el jugo que le han podido sacar, siempre rebajándole el precio, hasta llegar a lo máximo.

Tremenda clase de ventaja!...

A la hora de la "mundialización" tan proclamada por la burguesía internacional, el salario mínimo haitiano es uno de los más bajos del planeta.

La embajada norteamericana no da ningún paso atrás: inmiscuiyéndose hasta este nivel, ha tratado, naturalmente, de explicar que los obreros de las fábricas norteamericanas en Haíti, comparados con otros, son "relativamente bien pagados". Pura mentira, como lo comprueba ampliamente la primera encuesta, la cual confirma con certitud que, en la economía actual devastada por una inflación galopante, los 22 centavos por hora pagados a esos trabajadores no dan para nadie comer, ni vestirse, ni siquiera cuidarse, allá por enterrar sus muertos! Para comer, la solidaridad de algún familiar campesino es clave. Para el vestir, la burguesía comerciante nos ha generosamente inventado la economía llamada "pèpè" - mercado de vestimenta usada norteamericana. Nos vestimos pues, para una fracción del precio, de las basuras norteamericanas, de los zapatos a las prendas interiores - en detrimento de los oficios tradicionales... Con respeto a las curas médicas, apesar de la deforestación vigente, suerte que subsisten todavía infusiones y compresas de raíces hojas y cortezas.

El golpe de estado de septiembre de 1991 fue, en parte, motivado por este asunto salarial; llegaba poco antes de un ajuste de 21 a 50 centavos por hora. El gobierno Bush se había públicamente opuesto a esta medida. Siguiendo al golpe, las empresas norteamericanas activaban sus "lobbys" en la Casa Blanca para poder seguir con sus operaciones durante todo el embargo: 87 fábricas obtenían este trato especial. Así, a la diferencia de los demás paises del mundo, los Estados Unidos aumentaban su comercio con Haiti, pasando de US $ 107 millones en 1992 a US $ 154 millones en 1993 - un aumento de 44 % - cuyo 75 % llegaba a los Estados Unidos sin tarifa alguna. (Leer el reporte del National Labor Committee de 1997, versión Web reducida: "Jobs Threatened: Urgent Action Alert in Solidarity with Haitian & US Workers").


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