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PROLETARIADO RURAL Y SERVITUD AGRICOLA

La putrefacción avanzada y general del conjunto de las estructuras haitianas y la miseria atroz de las masas populares imponen un análisis de la conjonctura presente que tenga en cuenta de una manera rigurosa el peso del pasado. La cuestión agraria juego allí un papel central.

De hecho, al salir de la independencia, la repartición de la tierra y la represión severa en contra de los trabajadores respondían únicamente al desiderata de las nuevas clases dominantes. Esas últimas establecían un sistema económico caracterizado por un lado por el arcaísmo de sus relaciones de producción principalmente agrarias ("dos mitades"- aparcería) y, por el otro, por las distorsiones inherentes al capitalismo dependiente (import-export). Aunque el periodo 1870-1910 dejó expresar cierto auge de la industria nacional y la aparición de una burguesía industrial, la resistencia de las estructuras pre-capitalistas y la feroz lucha entre las clases dominantes mismas, no permitieron a la burguesía triunfar, el sector pre-capitalista estando ya sin proyecto social articulado pero todavía arraigado en las prácticas populares.

En 1946, y sobre todo a partir del 1957, aprecia de nuevo al frente de la escena política. Usando a propósito la cuestión del "color" (llamados al "nacionalismo" y a el reagrupamiento de lo que llamaba "la clase" - pequeña burguesía profesional negra), François Duvalier se apoyaba principalmente en los terratenientes grandes y medianos - a la vez que soñaba con un desarrollo a la Puerto-Rico, fruto que era también de la ocupación americana. Y es precisamente esta contradicción que el "duvalierismo" expresaba y exacerbaba a la vez.


Hoy en día, a pesar de la muy pronunciada destructuración de la economía rural y de la migración consecutiva, el campo haitiano sigue latiendo a ritmo de esas relaciones arcaicas y déspotas. Las tomas de posición y los movimientos autónomos de obreros agrícolas o campesinos pobres son apenas más tolerados que bajo el régimen duvalierista.

En St. Michel de l'Attalaye, en la región Artibonite, por ejemplo, los casos de encarcelamiento y tunda de palos siguen siendo muchísimos. (Las quejas ni son registradas ya por la "Comisión Justicia y Paz" de Gonaïves, sumergidos que están con esta situación donde el concepto de justicia no es, precisamente, más que un concepto.) En el Plateau Central, al igual que los Comités en las maquilas, las asociaciones de obreros agrícolas tienen que reunirse clandestinamente.

Sin embargo, las luchas son importantes y básicas. Para los obreros agrícolas:

• Aumento del salario de 20 gourdes pagado actualmente, respeto del salario mínimo nacional de 36 gourdes.

• Respeto de la jornada de 8 horas, siempre según la ley.

• Fin de las jornadas a la 6:00 pm o paga de las horas extras

• Desayuno decente a las horas de trabajo y agua fresca para beber

• Respeto de los trabajadores; acabar con gritos encima y humillaciones

• Centros de salud y escuelas

• Derecho a la asociación, a tener reuniones, a tomar palabra.

Para los campesinos pobres:

• Baja de los precios de las herramientas agrícolas de base, las cuales han triplicado por los menos desde el golpe de Estado (azadas grandes de 60 a 200 gourdes, azadas pequeñas de 30 a 125 gourdes, machetes de 20 a 60 gourdes, picos de 25 a 100 gourdes, hachas de 35 a 125 gourdes, cierras de 300 a 1000 gourdes!!)

• Baja de los precios de las semillas, las cuales han doblado o triplicado también desde esta misma época (5 libras de gandules por 60 gourdes en vez de 25, maíz: 20 gourdes en vez de 10, mijo: 20 gourdes en vez de 10; maní: 25 gourdes en vez de 10)

• Irrigación: para los campesinos pobres y no sólo a los grandes terratenientes

• Fin del crédito usurero. Los terratenientes prestan al 100% a fin de empobezer cada vez más a los campesinos y, así, poder quitarles sus tierras y luego obligarles a venderselos su fuerza de trabajo. Necesidad de bancos agrícolas del Estado y persecución de los usureros

• Fin del rescate de cosechas por los terratenientes como condición previa a todo préstamo

• Baja de los impuestos comerciales: 419 gourdes de impuesto sobre un saco de arroz pagado 550 gourdes - los impuestos, así, son del orden del casi 100%! De la misma manera, para los pequeños comerciantes de tela u otro, de 600 gourdes de mercancía, los impuestos directos son del orden de 500 gourdes. Lo que demuestra que es el pueblo quien paga los impuestos no pagados por la burguesía.

• Precio de los materiales de construcción inabordables, lo que llega a esas condiciones abjectas de vivir

• Escuelas, centros de salud, carreteras

• Derecho a la asociación, a tener reuniones, a tomar palabra.

La represión de los trabajadores agrícolas es, en este país, ciertamente secular. Hoy en día, desvela sin embargo todos los límites inherentes al movimiento democrático del 1986 y, dentro del marco de la dicha "reconciliación nacional", su cooptación por las mismas clases dominantes tradicionales. Del 1986 al 1990, la oficina de la Central Autónoma de los Trabajadores Haitianos (CATH) en St. Michel de l'Attalaye, por ejemplo, ha sido encendida, el de Gros Morne ametrallado. En Ennery, las reuniones sindicales fueron sistemáticamente bloqueadas. En Thiotte, se trata simplemente de terrorismo: armados con machete, varios individuos hicieron irrupción durante una reunión, provocando de inmediato una huída general. Donde quiera los "jefes de sección" siguen impidiendo las reuniones libres, exigiendo para ellas poder tenerse, autorización del comandante de distrito y, a veces, aún la presencia física de un representante de las autoridades.

Hoy en día, los "jefes de sección" son reemplazados por los "CASEC" - "Consejos de Administración de las Secciones Comunales"; pero los dirigentes siguen siendo llamados "jefes" y, de hecho, son jefes de las secciones. Por sus orígenes, posiciones y acciones de clase. Mal pagados, pues, fáciles de sobornar, corrompidos... pero sobre todo de una pertenencia de clase clara y siempre dispuestos a servir los terratenientes.



La historia de Haití esta repleta de revueltas campesinas: aquella de los campesinos, de la parte sur, dirigida por Goman recién después de la independencia; aquella de los "Piquets", el llamado "Armée Souffrante" - Ejercito Purgante - dirigida por Accau y reclamando la tierra para los que la trabajan, en medio del siglo XIX; la lucha de los Caco cuando la ocupación americana con, particularmente, Benoit Batraville, campesino pobre, pero igualmente Charlemagne Péralte, originario de la clase feodal poseedora. Y, desde entonces, muchísimas revueltas pequeñas. En los dos ultimos años, aquellas de los campesinos pobres de Jean Rabel y de Milot, testimonios de esta misma voluntad.

Todas, sin embargo, siempre han sido tachadas por la colaboración de clases entre las capas explotadoras y explotadas del campesinado, al detrimonio, naturalmente, de la realización de los verdaderos intereses de clase de las capas dominadas. En el seno de esos movimientos generalmente "nacionalistas", la carne de cañón era proletaria, la dirección, feudal, juntos comprometidos por los avances imperialistas. Así, el asesinato de Charlemagne Péralte, por ejemplo, marcaba el fin del movimiento de resistencia Caco, pues el sostén logístico feudal se trancaba enseguida.

Igualmente, ahora, la mayoría de las asociaciones llamadas "campesinas" surgidas del movimiento del 1986 están caracterizadas por esta misma amalgama. Bajo la dirección de una pequeña burguesía "democrática", a menudo ligada a los sectores dichos progresistas de la iglesia, estas "agrupaciones" han ciertamente contribuido a la aparición de una toma de palabra del sector campesino. Pero, al mismo tiempo, los doce años de lucha pasados han acabado de poner al claro el oportunismo de sus tomas de posición y su tendencia siempre a colaborar con el Estado y los ONG (organizaciones no-gubernamentales). Y su profunda aversión a defender los intereses fundamentales de los trabajadores. Se trata, en realidad, de una naturaleza: aquella de los campesinos medios tratando de formar su dirección dentro del desarrollo del capitalismo. Así se explican los límites y el oportunismo de su inclinación a defender también las reivindicaciones del campesinado pobre, siempre cuando no entran en contradicción con los suyos. En el Plateau Central, por ejemplo, una de esas organizaciones incluía juntos campesinos medios, pobres y obreros agrícolas. Frente al despotismo macoute, la dirección, formada por la pequeña burguesía de los campesinos medios, movilizaba todas las fuerzas y la lucha común tenía un auge cierto. Sin embargo, cuando los obreros agrícolas se echaron a la calle, reclamando un aumento substancial de salario, estos mismos campesinos medios - quienes, en sus propios terrenos, utilizan la mano de obra de esos obreros - se negaron a participar y aún los denigraron.

Gracias a esta decantación, aparecen hoy día los gérmenes de organizaciones autónomas de los obreros agrícolas. Por su parte, organizan ellos mismos sus propias luchas y llevan al frente sus reivindicaciones propias. Pero, también, guiado por sus intereses fundamentales, llevan las reivindicaciones del conjunto de los trabajadores y de las masas populares y administran las contradicciones que pueden aparecer a este nivel.

Queda, por ahora, que deben unirse a las demás organizaciones obreras que tienen esta misma línea de lucha autónoma, tanto a escala nacional como mundial.

Posiciones: