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SOBRE SINDICATO

La sociedad en la cual vivimos se divide en clases sociales, en varias clases sociales. Así, en el campo, encontramos a pequeños campesinos trabajando en tierras de grandes terratenientes. Algunos están a medias, otros alquilan las tierras. Estamos delante de dos clases: el pequeño campesino, que explotan, y los grandes terratenientes; unos trabajan, producen, otros viven del trabajo de aquellos, y se necesita de un estado para obligar a los que producen aceptar la explotación que sufren. Junto con esas dos clases, hay dos más: los obreros y los burgueses. Los primeros no tienen más que su fuerza de trabajo para vender. Los otros, burgueses o capitalistas, son propietarios de un capital. Lo invierten en comercio, en banco, o en la producción. En el último caso, es para explotar a otra clase, la nuestra, la clase obrera. Al igual que el terrateniente, el burgués no trabaja, vive de nuestro trabajo. Además de esas clases existen también la pequeña burguesía y el sub proletariado. En la sociedad, cada clase tiene su propio interés. Y están siempre en lucha una en contra de la otra, precisamente porque no coinciden sus intereses. Sin embargo, entre algunas, hay alianzas que se efectúan, para mejor enfrentarse a sus enemigos comunes. Así vemos a los burgueses aliarse con los grandes terratenientes para dominar a los trabajadores. También vemos a los burgueses de un país unirse con los de otro país para mejor explotar a los obreros del mundo entero. Esas clases, llamadas dominantes, aunque puedan tener a veces pequeñas divergencias, fundamentalmente se agrupan para explotar y dominar a todos los trabajadores del mundo entero. Tienen el estado de cada país para defender sus intereses.

Del mismo modo, el pueblo debe reagruparse para resistir a la dominación de sus enemigos. Pero, para eso, de la misma manera que burgueses y grandes terratenientes tienen a sus organizaciones para defender sus intereses, de la misma manera que burgueses del mundo entero se organizan juntos para explotar a los obreros, así también obreros, trabajadores de todo tipo y pueblo en general, deben de construir sus propias organizaciones para unirse, aliarse y, así, poder mejor luchar en defensa de sus propios intereses.

En medio de las masas populares, cada clase tiene su tipo de organización que mejor encaja con sus intereses. Por lo general, esas organizaciones salen de y se desarrollan en la lucha misma. Para nosotros obreros, hay varios tipos de organización que tenemos que construir para avanzar en nuestras luchas. A partir de experiencias realizadas en el mundo entero, un tipo de organización que logramos desarrollar es el SINDICATO. Es una de las importantes organizaciones que necesita la clase obrera para defender sus intereses y desarrollar capacidad para mejor luchar.

¿QUÉ ES UN SINDICATO?

Como acabamos de ver, es una de las organizaciones que debe construir la clase obrara para defender sus intereses. El sindicato es una organización nacida de la lucha de los obreros enfrentándose a la explotación de los patronos en el lugar mismo donde trabajan: fábrica, taller, plantación capitalista. La producción capitalista es siempre una donde burgueses explotan a obreros.


Frente a esa explotación, los obreros no siempre se quedaron pasivos. ¡Al contrario! Luego de un periodo donde empezaron a resistir cada uno por su cuenta, luego de un periodo donde se pusieron a destruir las máquinas porque no estaban todavía claros sobre cómo luchar, se dieron cuenta de la necesidad de unirse, de la necesidad de poner en pie una organización: vieron la necesidad de construir un sindicato. Así pudieron tener su organización para enfrentarse a los patronos. Poco a poco, con el desarrollo de la experiencia de lucha en el mundo entero, se logró tener una concepción clara de lo que debe ser un sindicato y así una mejor estrategia de lucha para la defensa de los intereses reales de la clase obrera entera. Sabemos que el sindicato es una organización para enfrentarse a la dominación y la explotación de los patronos en el mismo lugar de producción. Pero no se acaba allí la reflexión. Debemos de tener siempre claro que los patronos tienen al estado para apoyarlos y así mejor defender sus intereses. Y, al enfrentar los patronos, el sindicato, tarde o temprano, se encontrará al estado en su camino, al estado como obstáculo, aunque se pinte éste como defensor de “todos los intereses” y proclame que está allí para poner buen entendimiento entre obreros y patronos.

Cómo organización, el SINDICATO es un grupo formado de OBREROS que trabajan en el mismo lugar y que se asocian para enfrentar a su enemigo allí: el burgués explotador. Para mejor luchar, tienen que seguir una LÍNEA, que les sirva de guía, clave para la real unidad entre ellos. Es solamente con esta línea que podrán realmente tener victorias y satisfacer sus reivindicaciones del momento. En un sindicato consecuente, sus miembros deben de tener responsabilidad en cuanto a esa línea, estén en la dirección o no. El obrero está en el sindicato por su propia determinación y está allí únicamente porque ve la necesidad de luchar, todos, unidos, para defender intereses comunes, en base a su conciencia. Y una de sus responsabilidades es hacer que el sindicato esté más fuerte, más sólido, para enfrentarse al enemigo de los obreros todos: el patrón y su estado que lo defiende. Para sostener este papel, el sindicato debe de tener una estructura profunda, concentrada y amplia, firme y flexible, de núcleos y abierta. Capaz de responder a todas las responsabilidades que se presentarán. Así, se necesitará de una dirección, ella también con varias responsabilidades, varios niveles de responsabilidad. Pero, al mismo tiempo, existe la asamblea de obreros, que igualmente tiene toda su importancia. Muchos dirigentes sindicales piensan que son ellos el sindicato, algunos obreros también piensan que la dirección es todo el sindicato. Esa es una mala concepción. No permite tener un sindicato fuerte. Hasta podemos decir que no permite tener sindicato del todo. Esa mala concepción, la debemos de denunciar y enfrentar en medio de nosotros. Al contrario, debemos trabajar para que los obreros entiendan y tengan conciencia de que el sindicato somos todos los obreros sindicalizados, dirección y asamblea.

¿QUÉ RESPONSABILIDAD TIENE LA DIRECCIÓN?

Antes de todo, la dirección existe para que funcione bien el sindicato. Está aquí para dirigir las tareas de agitación, formación, organización y movilización dentro y fuera de la fábrica. Todas esas responsabilidades pueden resumirse en: encabezar las luchas de los obreros, sean estas por movilización o por negociación, frente a los patronos como el estado. Debe de orientar y aconsejar siempre sobre qué tipo de lucha es la más adecuada en cada momento para defender los intereses de todos y lograr satisfacer las reivindicaciones que se buscan obtener. Debe de funcionar como vanguardia pero una vanguardia siempre en pleno medio de las masas. Para eso, siempre debe de estar al tanto de las demandas de los obreros, recogerlas, sintetizarlas y, junto con todos, definir cómo se va a enfrentar a los patronos para obtenerlas. Pero, al lado de esto, debemos de recordar también que el sindicato es una organización. La dirección pues existe para el buen funcionamiento de la organización como tal, y su mejoramiento permanente. También para aclarar, siempre y para todos, la naturaleza del enemigo, como evoluciona y, así, cómo mejor luchar para enfrentarlo. También comprender la situación global en la cual vivimos los obreros y reflexionar sobre qué se debe de hacer para cambiarla. En otras palabras, es responsable de desarrollar las capacidades de los obreros para todos nosotros mejor luchar: es responsable del trabajo de formación dentro del sindicato. Para terminar, debemos hacer resaltar que debe fundamentalmente de existir una plena democracia dentro del sindicato. Y es también responsabilidad de la dirección de promover siempre este comportamiento: todos los obreros deben de participar en la vida del sindicato. Las reuniones de la dirección deben de ser entonces permanentes, no sólo para debatir y organizar todo esto sino también para preparar las asambleas.

¿QUÉ RESPONSABILIDAD TIENEN LOS MIEMBROS?

Todos los demás miembros forman la asamblea del sindicato. Con la democracia que debe de existir dentro del sindicato, la dirección no puede decidir de nada sin que no sólo esté al tanto la asamblea sino también que lo apruebe. Dirección y asamblea deben de trabajar juntos, donde la asamblea es la última palabra, el lugar de decisión. La asamblea tiene pues una importancia tremenda. Entonces, para poder concretamente y seriamente jugar este papel (tener la responsabilidad de este papel), todos los obreros deben de estar concientes que tienen que jugar este papel. Eso exige pues una actitud extremadamente conciente, responsable, activa de parte de cada obrero. La dirección, junto con los obreros concientes, debe de hacer un trabajo serio, profundo y constante para que cada obrero esté más y más conciente de su papel y se responsabilice por ello, en la vida como tal del sindicato.

De hecho, varios obreros piensan que con dar su nombre en el sindicato y su cotización semanal, basta: la dirección se responsabilizará por lo demás. Hasta que hay direcciones que no sólo tienen ellas mismas esa concepción, la divulgan y llegan a hacer que los obreros se comprometen al respecto. Esa concepción del sindicato no es nada buena. Es equivocada. Es cierto, el sindicato debe de saber cuales son sus miembros, por eso hay que tener listados los nombres de los miembros. Es cierto, el sindicato debe de poder hacer frente a sus obligaciones económicas dentro de la misma lucha y en su vida global como tal, y la única manera, la más confiable y autónoma, es con las cotizaciones de los miembros. Pero queda tan cierto que todo obrero sindicalizado tiene otros papeles que jugar, otras responsabilidades que tener.

Para empezar, cada obrero debe de participar en las asambleas. Es allí donde llevará su participación en toda decisión, es allí donde traerá su posición como sus propuestas sobre qué debe de hacer el sindicato para defender sus intereses y los del grupo entero. Es también allí donde podrá establecer un control sobre qué están haciendo los miembros electos de la dirección y cómo trabajan para lograr cada cosa y, si necesario, proponer cambiar a uno u otro miembro de esta dirección si éste no cumple con sus tareas y responsabilidades. Pero, igualmente, para representar tal responsabilidad, todo miembro debe de estar al tanto de los problemas tanto de los obreros como del sindicato en sí y reflexionar él también sobre cómo resolverlos.

Además deben todos los miembros de participar en las tareas sindicales que se realizan dentro de la fábrica, sean de agitación propaganda, sean de hacer entender a todos los obreros no sindicalizados la importancia del sindicato y lo que se puede lograr con sus luchas. Igualmente todo obrero sindicalizado debe de participar en las acciones de preparación como de realización de las movilizaciones para que ellas llegasen a una máxima intensidad y así logren tener éxito.

Como se puede ver, todo obrero sindicalizado tiene él también altas responsabilidades. Por otra parte, si observamos la situación de los sindicatos existentes, podemos decir que los obreros no tienen esa conciencia, esa concepción del sindicato. Hace falta pues un trabajo consecuente y tenaz para que todos los obreros lleguen a compartir esa concepción correcta. Y es el papel de la dirección como de todos los obreros concientes de hacer que se realice este trabajo. Eso pide de parte de la dirección cierta claridad sobre los mejores potenciales obreros para integrarlos de manera organizada en su trabajo.

¿QUÉ CLASE DE LUCHA PUEDE / DEBE LLEVAR EL SINDICATO?

Un sindicato que defiende los intereses obreros tiene que de arrancada estar claro sobre lo que es la colaboración con los patronos, precisamente para no caer en esa trampa traicionera. Debe de estar claro que los intereses obreros y patronales son diferentes, contrarios y hasta antagónicos. Nunca debe de caer en la trampa de considerar la fábrica como “bien de todos”, como a menudo nos quieren hacer tragar los patronos, o dejarse llevar por la propaganda estatal que pretende que por el hecho de trabajar “juntos”, obreros y patronos tienen sus intereses “en común” y, así, son “partenarios”! Debe de ser de arrancada claro que patronos y obreros son enemigos (basta con ver con que crueldad tratan los patronos a los obreros que quieren defender sus derechos – ¡justos y legales! - para sentir fácilmente lo que estamos avanzando) y como tal, las negociaciones no son del todo “diálogos” sino una forma específica que por este momento coge la lucha. Todo obrero conciente debe obrar para que el sindicato entero esté conciente de y activo con esa concepción fundamental.

Con eso en mente, ¿qué clase de lucha puede / debe llevar un sindicato? Para empezar, en caso de estudiar este tema, primero que nada, no se debe dejar llevar por lo que cuentan los capitalistas al respecto. Debemos ser concientes que los burgueses nunca nos dejarán derechos lo suficiente como para poder luchar de veras. (En cada país, las leyes laborales están siempre muy por debajo de lo que necesita la lucha concreta de la clase obrera en cada momento dado. Y esto va empeorando.) Al contrario, las leyes existentes están siempre allí para frenar las luchas obreras.

Para bien saber qué clase de lucha deben de llevar los obreros, qué clase de lucha debe de llevar el sindicato, debemos considerar dos cosas: la primera es que el sindicato debe de luchar dentro de lo que le permiten las leyes para defender los derechos obreros. Así podrá uno ser mejor y mejor organizado y, a la vez, preparar la situación donde se podrá entonces sacar más derechos de parte de la burguesía en el poder. La segunda es que la forma de lucha a escoger siempre debe depender de las relaciones de fuerza y como estimamos su posible evolución en la lucha misma. Al estudiar el código de trabajo, podemos decir que está hecho principalmente para bloquear los obreros en su lucha. Si un sindicato piensa pues quedarse dentro de estos límites, nunca podrá defender sus intereses realmente. Por eso, gran parte de las luchas obreras deben proponerse ir más lejos que el código de trabajo. De arrancada hay que ser concientes que cada vez que sea posible, llevaremos luchas dentro de las leyes burguesas pero, cuando consecuentes, las luchas tendrán siempre como tendencia superar esas leyes. Por eso, uno de nuestros más importantes trabajos es precisamente hacer que se llegue a superar esas leyes. Para eso, esperar decisiones de los ministerios laborales, de justicia, o del estado en general, no servirá de nada: sólo nuestra movilización, otra vez, será nuestra garantía. Paros laborales, huelgas (bien preparados, planificados, donde todos los obreros participan activamente y de una manera conciente), manifestaciones frente a la fábrica, frente a la zona misma, frente a los ministerios responsables, en toda calle… en una palabra: ¡MOVILIZACIÓN!

Como podemos darnos cuenta, lo que piensa – y divulga - mucha gente (que el sindicato está allí nada más que para llevar algunas negociacioncitas, o para establecer buenas relaciones entre obreros y patronos), no sólo no tiene que ser así, sino que es globalmente falso. Los sindicatos que consideran ese tipo de colaboración o de auto censura como límites u objetivos, son los que finalmente defienden los intereses patronales en medio de nosotros los obreros. MOVILIZACIÓN  y LUCHA obrera son para nosotros las mejores garantías no sólo del respeto de nuestros derechos sino también de su ampliación. Firmemente estructurados y con una unidad compacta y amplia a la vez, la clase obrera siempre llegará a tener victorias. Entonces: ¿es el sindicato la única organización que deben de tener los obreros?

OTRAS ORGANIZACIONES DE LA CLASE OBRERA EN EL NIVEL SINDICAL

El sindicato no es la única organización de la clase obrera. Al contrario, debemos ser concientes que el sindicato es una organización llena de límites. Para citar dos nada más pero de importancia: quedándose en una sola empresa, no tiene la amplitud necesaria como para enfrentar al patronato, él mismo reagrupado en sus propias organizaciones de todo tipo. Ese primer límite nos indica rápidamente la necesidad de las CENTRALES, capaces entonces de reagruparnos debidamente. Además, como ya visto, los burgueses de todos los países se unen para mejor explotarnos donde quiera. Sale tan rápidamente entonces la necesidad de un igual INTERNACIONALISMO OBRERO para unirnos a ese nivel también. Una buena ARTICULACIÓN entonces entre todos esos niveles será lo próximo, saliendo del sindicato combativo en la empresa hasta un internacionalismo amplio, pasando por unas centrales que nos unifiquen en nuestras luchas y movilizaciones concretas.

Ese proceso de amplitud no debe sin embargo hacernos dejar de lado al sindicato mismo. Es el núcleo de base, de partida, donde concretamente nos enfrentamos día a día con los patronos que allí nos explotan. Además, es cuando la lucha sindical que tendremos la ocasión de afinar realmente nuestras fuerzas para las luchas de mayor alcance.

¿QUÉ TAREAS LE TOCA A UN SINDICATO EMPEZANDO?

Este tema tiene una gran importancia y aunque ya mencionamos algunas de estas tareas, es preciso volver con ellas de una manera sistematizada.

·        El primer trabajo a realizar es el de consolidarse. Teniendo y asegurando antes de todo una concepción correcta y clara del sindicato y una línea, entonces precisa, que aplicar. Todo eso pide que participen todos los obreros concientes en este trabajo de consolidación. Obrar a la vez para que más y más obreros participen en la labor tanto de organización, como de formación, agitación-propaganda y, sobre todo, de movilización, es entonces de primera importancia.

·        Lo otro es establecer contacto con otros sindicatos lo más pronto posible para de arrancada construir lazos de solidaridad y de lucha común. Intercambio de experiencias, apoyo mutuo, puesta en pie de mecanismos concretos de acercamiento y de planificación conjunta… hacia la construcción o consolidación de una central de veras combativa, plena y en las masas estructurada, son de las tareas principales. Para eso, establecer y respetar unos principios de funcionamiento claves es también de suma importancia.

·        La forma internacional en la cual hoy en día se desarrolla el capitalismo (la globalización), nos deja automáticamente ver que todas estas relaciones intersindicales en un país deben de llevarse también y paralelamente entre sindicatos y centrales de varios países. Esta precisa globalización, de hecho, muchas veces pone a la clase obrera internacional frente a unos mismos patronos o unas mismas marcas, de tal forma que una lucha común, bien sincronizada, en contra de estos enemigos comunes se entiende de por sí. Establecer y desarrollar relaciones al respecto es pues de importancia estratégica.

·        Por el otro extremo, hay que siempre estar al tanto de los obreros que forman el sindicato mismo: su estado de ánimo, sus perspectivas, sus demandas… Son expresiones de las condiciones específicas de cada fábrica pero, a la vez, del conjunto completo. Recoger pues todas las reivindicaciones de los obreros (miembros o no del sindicato) de una manera constante, sintetizarlas y decidir juntos a qué luchas nos llevarán, puntual y de conjunto. Eso pide un trabajo permanente de movilización dentro de la fábrica y debe desembocar en luchas concretas y también organizadas. Así, el sindicato jugará en su terreno  plenamente el papel de vanguardia que le toca cumplir.

·        Para que todo salga bien, se necesita de un sindicato funcionando realmente. Para eso, tanto las reuniones del comité de dirección como las asambleas deben de ser permanentes, planeadas y llevadas a cabo de una manera sistematizada, con resúmenes, archivos y puesta en común. Allí la disciplina jugará un papel importante donde debe de haber uno o varios responsables para cada tarea que se están llevando a cabo. Allí, otra vez, el control de la asamblea y la participación de todos los obreros es imprescindible tanto para el buen funcionamiento democrático del sindicato como para su fortalecimiento efectivo.

·        Importantísimo será finalmente un trabajo, también permanente, de formación, para que todos los obreros entiendan a cabalidad las reales relaciones con los patronos y qué lucha deben entonces llevar para conseguir las metas deseadas.

Con obrar así, se logrará conseguir bastante objetivos en interés de los obreros. Avanzar así, también nos permitirá desarrollar nuestras capacidades y fortalecernos verdaderamente. Esta lucha no será del todo fácil pero si es arduo este camino, es sin embargo el único que nos queda para salir airosos en las metas que allí nos proponemos. ¡Entreguemos nos pues de lleno en la lucha y su construcción previa necesaria!

¿QUÉ TIPO DE PROBLEMA DEBE DE ENFRENTAR UN SINDICATO?

En varios lugares de trabajo, para defender sus intereses, los obreros toman la iniciativa de poner en pie un sindicato. Sin embargo, los patronos no aceptan eso con buenos ojos. Y si en algunos lugares las direcciones de fábrica dicen aceptar un sindicato, en la realidad es pura mentira. De arrancada, tratan de anticiparlo, despidiendo a los obreros los más combativos o más activos. Y si no reaccionan de esta manera tan extrema, no se quiere decir tampoco que hayan aceptado la idea. En otras palabras: aunque algunos obreros no están concientes de la importancia que puede tener un sindicato, los patronos sí lo saben. Y utilizarán entonces otras formas de bloquearnos.

·        Aunque eso les deja algún tipo de problema, dejarán formarse el sindicato pero, una vez de pie, despiden otra vez al comité ejecutivo o, a veces, al sindicato entero.

·        Uno de los más frecuentes pretextos para ello es alegar que no hay trabajo. Con eso, se sirven de la ley y también se aprovechan para no pagar pre-aviso.

·        Otra forma, más sutil pero más perversa, es comprar a ciertos obreros quienes tratan de formar otro sindicato o se infiltran en el nuestro para desviarlo, rebajar siempre sus demandas y quejas, trancar su ascendencia y así bloquear de hecho las verdaderas luchas. Tal sindicato, en vez de servir los intereses obreros, poco a poco viene a representar plenamente los intereses burgueses entre nosotros. Aspiran a la colaboración. Son los sindicatos amarillos, traicioneros.

·        Orquestan toda una campaña en contra del sindicato, dentro y fuera de la fábrica. Por los obreros comprados mismos, otros oportunistas o simplemente cobardes y, a veces, hasta por otra gente de la comunidad.

·        De alguna manera, tratan de dividir a los obreros, haciendo que se peleen unos con otros, acusando entonces a todos y teniendo así pretexto de despido o, por lo menos, de amenaza.

·        Y si ninguna de esas mecanismos funciona, introducen a bandas de títeres, a la policía o hasta al ejército, para hacer adentro como afuera el trabajo sucio de criminalidad.

Como se puede ver, los patronos utilizan todas las formas posibles para entorpecernos, destruir nuestros sindicatos y así bloquear nuestras luchas, aunque sean éstas en pro de derechos legales y justos con los cuales simplemente no cumplen. ¿Qué quiere decir eso para nosotros obreros? Simplemente que ¡tenemos que estar totalmente concientes que estamos en una batalla, brutal y sin tregua! Poner en pie un sindicato no es un juego. Un verdadero sindicato es una organización de combate y los patronos están claros sobre esto. Por eso que tratan de destruirlo o desnaturalizarlo. Todos nosotros debemos de estar igual de claros sobre esto y hacer que nuestros sindicatos lleguen a jugar el papel que entonces deben de jugar.

OTRAS DIFICULTADES DE OTRA ÍNDOLE

Paralelamente a todas esas maniobras patronales, existen otras dificultades con las cuales debemos enfrentarnos. La situación de nuestros respectivos países nos pone frente a una dura realidad: ¡no hay trabajo! Por eso existe una fuerte dosis de oportunismo de parte de varios obreros. Eso hace más difícil el trabajo sindical. Muchos piensan que, por ésta amenaza que consiste en cerrar fábricas por falta de trabajo, es mejor no protestar nunca, aunque seamos tratados como bestias y, en el peor de los casos, es mejor colaborar con los patronos, para protegerse de los despidos o “protegernos” (hablando entonces de “proteger la industria local, nacional y hacer que se quede el empleo”). Este tipo de razonamiento (o actitud), no nos llevará a ningún lado. No sólo no traerá más empleo en realidad, y si lo lograse, será a costa de nuestra organización como clase propia. Nunca entonces podremos defender los intereses autónomos nuestros. Lo que sí permitiremos, al contrario y en concreto, es nada más que una mayor explotación, una explotación entonces descomunal (como lo prueban las cifras de ganancias que se sacan a diario los burgueses mientras que la miseria nuestra no hace más que aumentar), una explotación descomunal pues, en vez de que se eduque nuestra clase y desarrolle sus capacidades en su lucha. En vez de avanzar.

Lo sabemos: utilizan el pretexto (entre ellos acordado) de la falta de trabajo para aumentar las metas, rebajar siempre los salarios (nominales o reales), robarnos pues y hacer que algunos obreros hagan solos el trabajo que muchos más hacían antes. En varios casos, se aprovechan de la situación para turnar a los obreros. Así no puede funcionar el sindicato o, a veces, ni existir. Empieza entonces el desaliento... En otras palabras, nos desestabilizan por dentro, además de mantener a una multitud de desempleos afuera, de manera a fomentar una presión permanente sobre nosotros, nuestros salarios, nuestras luchas y, así, poder aumentar a rienda suelta su explotación.

Es importante comprender esos problemas para entender porqué es a veces tan difícil poner en pie un sindicato y desarrollarlo rápidamente. Pero si logramos entender bien esos mecanismos y su lógica, mejor preparados estaremos para enfrentarnos a los patronos y su explotación. Si los logramos dominar, es para mejor trabajar en esa difícil situación. Si los entendemos, es para mejor comunicar con nuestros hermanos obreros y juntos insistir en construir nuestra organización de lucha. Porque sí, hay obreros que, con todo y eso, no aceptan bajar la guardia y dejarse deshumanizar.

¿CÓMO TOMAR EN CUENTA TODOS ESOS PROBLEMAS AL CONSTRUIR UN SINDICATO?

Primero, saber a cabalidad que los patronos harán siempre todo lo posible para tratar de bloquearnos. Pide esto que tengamos una ESTRATEGIA muy bien pensada y consecuente para organizarnos y luchar en defensa de nuestros intereses. En vista de eso, el trabajo sindical exige una real entrega para que funcione de veras el sindicato. Eso nos pedirá hacer grandes esfuerzos tanto de participación a todos los niveles como de desarrollo de nuestras capacidades individuales. Entonces, será necesario organizar a otros. Y alentar a que se desarrollen otros sindicatos parecidos en otras fábricas.

Adentro de la nuestra, el trabajo de agitación-propaganda debe ser intensivo y sin tregua, en vista de consolidar siempre el sindicato y apuntar a que se integren otros obreros a nuestras tareas. Tendremos que asegurar que todos los obreros estén concientes del trabajo que hay que realizar y que, con eso, entonces sí se podrán lograr grandes cosas, tales como, sobre todo, llegar a satisfacer nuestras reivindicaciones. Permitir así que los obreros tomen conciencia de sus capacidades. Será necesario hablar con todos los obreros, buscar conocer sus problemas, su estado de espíritu, cómo ven la situación, la lucha… De eso debemos de partir, para juntos construir orientaciones adecuadas, correctas, que corresponden a la lucha que están dispuestos a llevar, tratando siempre de elevar ésta a niveles siempre más altos. Así, lograremos tener su participación.

Si es un sindicato que se reanuda, quiere decir que ha sufrido golpes anteriores, de los cuales debemos aprender para mejorarnos siempre. En eso, es cierto que algunos tendrán algún miedo, otros se quedarán quizás despedidos. Debemos obrar a que estos últimos se queden organizados en comités de obreros despedidos, quienes, además de proseguir con luchas más avanzadas, seguirán en solidaridad con la lucha de reanudación del sindicato. Si es que han conseguido otro empleo, o planean hacerlo, es preciso que lleven en su nuevo sitio de trabajo el mismo empeño a organizarse, organizar a todos sus compañeros de trabajo, para luchar y así, otra vez, siempre, defender sus derechos. Los derechos que tenemos hoy en día los obreros, fueron conseguidos por otros obreros anteriormente, en luchas tan difíciles y tan valiosas. No hay que dejarlos caer.

Los sindicatos, en el marco de las centrales donde están afiliados deben de participar también en las luchas de alcance más global que llevan estas centrales, como la lucha para el aumento del salario mínimo, la lucha para el respeto efectivo del derecho a la libertad sindical, la lucha tanto para el completo respeto del código del trabajo como para su ampliación, transformación, a favor nuestro… Todas esas batallas no van a mejorar las condiciones en una sola fábrica sino en todas. Son de suma importancia ya que, así, estaremos globalmente más fuertes. Es pues imprescindible que todo sindicato participe de lleno en las movilizaciones allí necesarias.

Tampoco se debe dejar de lado a las luchas de barrio, para el agua, la corriente, la salud, la educación… en ellas, debemos aportar nuestra línea de clase, LA LÍNEA DE LA CLASE OBRERA, y así coger su dirección cabal, para enfrentarnos allí a los burgueses por medio de su estado servil. Porque somos nosotros, los obreros, quienes saben que detrás del estado está realmente la burguesía y que aquel no es más que un comité de gestión de los asuntos burgueses. Hacerse eso entender por todos los demás trabajadores, por el pueblo entero, y organizarnos al respecto. Para esto, otra vez, no hay mejor campo, mejor escuela, que la lucha misma.

Todo ello nos enseña que, los obreros, necesitamos todo tipo de organización para llevar a cabo nuestras luchas en vista del mejoramiento de nuestras vidas. Nos enseña los límites del sindicato solo: se necesita un movimiento amplio de nosotros obreros juntos con todos los demás trabajadores, juntos con las masas populares en general. Además, debe de haber una consideración trascendental para una particular reflexión, a saber que todas esas luchas llevan irremediablemente a un nivel político. La burguesía lo sabe. Por eso que, explícitamente, impide que los sindicatos “hagan política”. Nosotros, concientes de esta lógica y los límites inherentes que conlleva, debemos de pelear fuertemente y otra vez sin tregua para superar este obstáculo. Los obreros, en cualquiera que sea nuestra organización, tenemos pleno derecho a invadir el campo político - como cualquier otro campo, para empezar - después que sea para defender nuestros derechos. Esta barrera que nos impone la burguesía por medio de su estado, ¡la tenemos que romper!

Estar presentes en todo tipo de lucha y movilización de las masas populares en general, trayendo allí nuestra orientación, otra vez nos pone de lleno e inmediatamente en el nivel político. Forjando entonces allí el campo del pueblo, las movilizaciones comunes llevarán nuestra presencia como nuestro sello.

Finalmente, los límites del nivel sindical, más y más obvios, nos indican más y más claramente la necesidad de superar este nivel. No sólo para llegar a crear el movimiento democrático más amplio que nos permitirá, junto con las masas enteras, resolver nuestros problemas a este nivel político, no sólo porque este bloque, así llevado, representará un tremendo refuerzo para nuestras propias y específicas luchas dentro de la fábrica, sino que, y sobre todo, porque esa fuerza, entonces propiamente organizada en el nivel correspondiente, será la que nos permitirá, en momento oportuno, proponernos y lograr salir de la explotación misma.

Este trabajo es ciertamente arduo, pero hay que ser concientes que de la manera que vemos el patronato parado en contra de nosotros: ¡no hay otro camino! Estando siempre concientes que, cualquiera que sea la fuerza que tengan hoy los burgueses y el estado a su servicio, ¡la victoria final será siempre para los obreros organizados! En nuestros países como en el mundo entero.

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